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Cesar Hidalgo: el desarrollo es la acumulación de conocimiento y la capacidad de aprender

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César Hidalgo es doctor en Física, director del Collective Learning Group en el Media Lab del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y profesor asociado de la misma institución. Autor de “Why Information Grows: The Evolution of Order, from Atoms to Economies” (2015) libro en el que postula que el crecimiento económico es sólo un correlato del aumento y circulación de información. Su trabajo se ha centrado en torno a la complejidad económica y el estudio de procesos de aprendizaje colectivo, para comprender su funcionamiento y potenciar la circulación de conocimiento, factor clave en el desarrollo de las naciones.

Entrevista por Juan José Berger y Patricia Kelly

 
 
La BMW no está en Munich porque ahí abunde el mineral de hierro y carbón necesarios para fabricar acero. Mover litio, cobre, hierro, o silicio es fácil; lo que es difícil es mover conocimiento (aprender).

Cesar Hidalgo

T u trabajo se ha caracterizado por abordar el problema del crecimiento en torno al manejo de la información.  Desde tu perspectiva, ¿qué es el desarrollo y cómo se logra? En Latinoamérica, existen naciones que están desarrollando productos y tecnologías en base al litio, procurando superar la economía extractivista orientada a commodities. ¿Cómo ves la proyección de esas economías? ¿Es posible una política conjunta entre Chile-Bolivia-Argentina para dicha industria?
Mi trabajo se ha concentrado en estudiar como los países, las regiones, y las ciudades, aprenden a realizar nuevas actividades económicas y culturales. Lo que hemos establecido -en conjunto con muchos otros investigadores- es que el conocimiento fluye entre industrias relacionadas y entre vecinos geográficos. Esto explica porque es difícil ser exitoso en una actividad económica muy distinta a las otras actividades que existen en un lugar.
Esta perspectiva sugiere que el desarrollo es la acumulación de conocimiento, y la capacidad de aprender. Estas se expresan en labores productivas y culturales, por lo que mejores medidas de desarrollo que el nivel de ingreso, son medidas del conocimiento productivo de una sociedad (como nuestro índice de complejidad económica).
En concreto, podemos decir que en Japón mucha gente sabe de ingeniería mecánica y de electrónica, no porque las universidades tienen buenos programas en estos temas, sino porque ese conocimiento se expresa en las exportaciones de vehículos y artículos electrónicos. En este contexto, el desarrollo se logra desarrollando políticas, programas, y empresas, que ayuden a acelerar el aprendizaje colectivo. Por ejemplo, políticas de transporte, como trenes de alta velocidad, aceleran el aprendizaje entre las industrias de las ciudades que los trenes conectan. Políticas que fomentan la immigración de personas con conocimiento distinto al que hay en un lugar ayudan a acelerar el proceso de aprendizaje. La pregunta clave que uno tiene que tener siempre presente cuando uno hace políticas de desarrollo es: como esta política ayuda a que la sociedad aprenda.
La evidencia también nos dice que pensar en industrias a partir de insumos minerales, como el litio o el cobre, es muy inocente. Silicon Valley no está en San Francisco porque las playas de California son ricas en silicio. La BMW no está un Múnich porque ahí abunda el mineral de hierro y carbón necesarios para fabricar acero. Mover litio, cobre, hierro, o silicio es fácil. Lo que es difícil es mover conocimiento (aprender). La amplia literatura en economía geográfica está mostrando que las relaciones entre industrias se basan en conocimiento, no en materiales. Es por eso que cuando uno piensa en desarrollo tiene que pensar en las adyacencias que provienen del conocimiento que las personas acumulan en las organizaciones, no de las piedras que están en los cerros.
Planteas que la vecindad geográfica es clave en el desarrollo de determinadas tecnologías y sistemas productivos. Así como nuestro país, Argentina y Bolivia cuentan con reservas de litio, y particularmente esta última se ha pronunciado sobre incorporar valor agregado, en forma de tecnologías. ¿Cómo crees que eso podría impactar en el desarrollo de un país? ¿Qué posibilidades de colaboración internacional ves que se podrían dar?
El hecho que Argentina y Bolivia tengan litio no quiere decir que tienen conocimiento en cómo producir baterías de última generación. Entiendo que el discurso político de agregarle valor a los recursos naturales gana votos. El incentivo de los políticos es decirle a las personas lo que ellas ya creen, no lo que es técnicamente correcto pero opuesto a las creencias de la gente. Cuando pensemos en la proximidad geográfica, y su rol en el aprendizaje, pensemos en las actividades que nuestros vecinos saben hacer y que nosotros no sabemos, y entablemos colaboraciones basadas en eso. No en los materiales que tenemos en común.
¿Cuál es el rol específico que debieran tener los diferentes actores de la sociedad en el desarrollo, empresas, Estado, universidades y movimientos sociales u ONGs?
Estimular y facilitar el aprendizaje individual y colectivo. Cuando dejamos de aprender, dejamos de desarrollarnos. Eso es cierto tanto para los que se sientan en el congreso, como para los que manejan una empresa, hacen un oficio, o enseñan en un liceo. Aprendizaje es el objetivo.
El mejor indicador de desarrollo sería cuán aprehendido o integrado está el conocimiento en la estructura social; ¿Qué cambios institucionales posibilitarían mover ese conocimiento para que llegué a todas las capas de la sociedad y así se genere desarrollo? ¿A qué entidades le correspondería asumir esta labor?
Promover el aprendizaje es tarea de todos. Desde el gobierno hasta las pequeñas empresas. El gobierno, sin embargo, puede hacer varias cosas para remover barreras al aprendizaje que existen hoy en Chile. Una de estas es las restricciones de movilidad que le exigen a los doctorantes de Becas Chile, los cuales deben volver a Chile como su única forma de retribuir al país. Lamentablemente, esto asume que el conocimiento es como el agua, y que estos doctorantes son vasos de agua que se van a llenar de conocimiento al extranjero y que deben volver a Chile a «chorrear» el conocimiento adquirido. El conocimiento, sin embargo, no es como el agua. Está en constante creación y destrucción, y lo que Chile necesita es estar conectados a través de vínculos profesionales fuertes a los centros de creación de conocimiento del mundo. Es mejor tener un puente con un chileno en un grupo de investigación importante en el mundo, que traerlo a los 28 o 30 años de vuelta a Chile para que termine calculando tasas de interés para una multitienda.
Chile también es muy burocrático, y eso es en parte culpa de los gobiernos. Yo bromeo que Chile está controlado por el lobby de los notarios. La burocracia excesiva, sin embargo, reduce la capacidad de aprendizaje de una sociedad. Lamentablemente, nuestra clase política habla mayoritariamente de que ley agregar, y no de qué requerimiento innecesario quitar. Entiendo el incentivo político que los lleva a esto, pero ese incentivo (el enfocarse en cosas que ganen votos, y no que necesariamente mejoren la situación del país) nos perjudica a todos.  
¿Cómo opera el acceso, distribución y publicidad de la información en Chile? ¿Cuáles son las principales resistencias y facilitadores que has identificado?
El acceso a la información en Chile, hoy en día, es similar al que vemos en la mayoría del mundo, que no es bueno. Durante la última década, la mayoría de los países crearon políticas de acceso a la información y de datos abiertos. Luego de un entusiasmo inicial, vino un estancamiento. El problema es que las políticas están hechas de buenas intenciones y tinta, pero al final del día, lo que impacta a la sociedad es la implementación. Creo que en la mayoría del mundo los problemas de acceso a la información pública son fallas de implementación más que de política. En mis viajes me ha tocado ver muchos sistemas informáticos de gobierno malos. En los peores casos he visto sistemas que son centrales a las funciones de gobierno y que tienen formularios de varias páginas, que se borran, si se cae el sistema o si el empleado público se equivoca en llenar algún campo. No estoy diciendo que este sea un ejemplo de Chile, pero si un ejemplo de una patología general de la cual no hay país exento. Millones de horas-personas se gastan todos los años por implementaciones de software de mala calidad.
Teniendo en cuenta el proyecto de DataChile, ¿Qué expectativas tienes al respecto? ¿La data abierta y pública podría colaborar a la superación del extractivismo?
En un principio mi expectativa es generar una herramienta de calidad que ayude a integrar y devolver a la sociedad algunas fuentes de datos importantes, como los datos de comercio e industria, los datos demográficos de la encuesta CASEN, o los de educación provenientes del SIMCE, entre otros. Esta integración facilitara el estudio de estos datos en conjunto. Creo que facilitar una visión común a los datos oficiales provee un punto de encuentro para la sociedad que aún falta.
Actualmente se debate bastante el rol de la propiedad intelectual v/s conceptos como software libre y derecho a la información ¿compartes la importancia del flujo libre de información como requisito para el desarrollo pleno de la sociedad en el siglo XXI?
El problema es debatir estos temas como verdades universales, y no como casos específicos. La industria del software y las farmacéuticas necesitan proteger, o abrir, su propiedad intelectual por razones particulares, no por filosofías generales. La visión que la propiedad intelectual deba ser abierta o cerrada, de manera universal, no incorpora conocimiento sobre la diversidad de las actividades que generan propiedad intelectual. Hay mucho detalle en esa diversidad que no debemos ignorar.
El desarrollo económico de Chile se ha caracterizado desde la época del auge del salitre por una economía orientada a la extracción y exportación de materias primas, particularmente minerales, asociado a lo cual existe un conocimiento tradicional y de larga data en Chile. ¿Cómo se podría aprovechar ese conocimiento existente para generar mayor desarrollo? Y, ¿por qué no se ha generado o promovido otro tipo de conocimiento que permita desarrollar mayor complejidad económica?
Chile tiene una gran tradición minera, en exportaciones, pero la minería no es un gran empleador porque es una industria que es intensiva en capital (grandes camiones y equipos), más que en gran cantidad de personas. Más aún, la minería es una de las industrias más automatizables del mundo (hacer que un camión minero se maneje solo, en un ambiente controlado como una mina, es más fácil que hacer un auto que se maneje solo en una ciudad). La pregunta es, cuando esa automatización ocurra, en 10 o 20 años más, ¿será Chile un comprador o vendedor de esa tecnología?

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